Una maldición recorre los inmaculados pasillos de las más prestigiosas universidades norteamericanas. Entre los llamados colleges figura la Universidad Tecnológica de Virginia, un instituto a donde asisten nada menos que 25 mil estudiantes, tiene aeropuerto y edificios que sirven de residencia a los alumnos que llegan de otros lugares a seguir carreras del área de ciencias. Allí se produjo una de las más horrendas matanzas en un centro estudiantil que recuerde Estados Unidos. Pero no es la peor. En 1,928 un loco colocó una bomba en una escuela en Michigan y mató a 38 niños y 7 profesores. En 1,999, un par de estudiantes del colegio Columbine, en Colorado, armados de escopetas, granadas y bombas rellenas de clavos, irrumpieron en la cafetería y asesinaron a doce estudiantes y un profesor antes de suicidarse. Esta matanza causó un tremendo impacto por la facilidad con que un menor de edad puede adquirir un arma en Norteamérica. Justamente, debido a esa tragedia, el entonces presidente Bill Clinton dio una ley que ponía más trabas a la libre comercialización de armas en las tiendas, sin embargo, actualmente la norma ya fue derogada. Resulta paradójico que en prestigiosas universidades de ese país se incuben estos graves problemas. Muchachos que lo tienen todo terminan desquiciados en una brutal sociedad de consumo y competitividad. En ciudades de paisajes bucólicos y bosques como Virginia o Colorado, no es extraño que las familias tengan armas para utilizarlas en temporada de caza. Por esta razón es muy fácil comprar un rifle en una tienda especializada. A tal punto llegó el impacto de la tragedia de Columbine, que el cineasta norteamericano Gus Van Sant dirigió el año 2,002 el film 'Elephant', inspirado en la tragedia en el colegio de Colorado. A Hollywood le encanta presentar películas ambientadas en las residencias de las universidades gringas. En esos colleges los estudiantes son víctimas de asesinos en serie, quienes generalmente son sus propios compañeros. Cintas como 'Scream' son una muestra sanguinolenta de lo que se vive en esos colleges, con sus fiestas decadentes. Libros como 'Menos que cero' o 'Las leyes de la atracción' de Brett Easton Ellis reflejan perfectamente las vivencias en las residencias estudiantiles de las prestigiosas universidades 'pitucas' en Norteamérica. Pero la realidad supera a la ficción. Treinta y tres muertos no se ven ni en la más sangrienta película de Wes Craven.
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