En Estados Unidos, la justicia es implacable. En las carreteras de Los Ángeles, los famosos tiemblan. Transgredir los límites de velocidad o manejar en estado de ebriedad, puede ser fatal hasta para una estrella o político. Los policías de tránsito en ese estado son incorruptibles. Mel Gibson, Eddie Murphy, Hugh Grant y Nick Nolte, son algunos de los famosos que han sido arrestados y expuestos a la ignominia como cualquier hijo de vecino. Pero nadie tuvo una campaña publicitaria tan escandalosa, como Paris Hilton. La heredera de la cadena de hoteles 'Hilton' no cometió una, sino varias infracciones. Todas vinculadas con el consumo de alcohol y otras provocaciones. Paris es idéntica a la de su reality show, que la hizo famosa junto a la hija de Lionel Richie, Nicole. En todas las películas donde actúa, hace de su mismo personaje. Una niña rica y engreída. La flaca tiene bajo la tanga una herencia de miles de millones de dólares de los hoteles fundados por su bisabuelo. Pero la gracia le costó cara. Por reincidir en manejar ebria y todavía chocar y poner en peligro a los peatones, el juez la condenó a 43 días de prisión. Debía compartir su celda con otra interna, pero por 'consideración' la dejaron sola en una donde iba a pasar 23 horas del día, pues sólo tendría una hora para pasear en el patio. Llegó sonriente, pero nunca imaginó lo que le esperaba. La bulla que hacían las reas, quienes sabían que era la 'niña rica' la traumó. Una mujer tan ajena a los libros, acostumbrada a ver televisión, se tocaba de nervios al estar en una celda. Ni siquiera podía dormir. Pero lo peor era la comida que le daban: frijoles con arroz y agua. Pero, aunque no lo crean, lo peor para ella fue la cena. Le alcanzaron un 'pan con mortadela'. La joven vomitó y acusó dolores estomacales. Esa pantomima le fue efectiva, pues un juez y un médico de oficio ordenaron su traslado a su casa para que cumpla arresto domiciliario. La fiscalía de Los Ángeles protestó por el hecho. No se estila que a un reo, por dolores de estómago, se le lleve a su casa. A pesar que se le colocaran las tobilleras eléctricas. Sin embargo, en EE.UU., ser famoso y rico puede resultar un bumerán. Las reacciones fueron tan grandes, que Paris Hilton retornó a la cárcel, esta vez entre llantos. Sus millones no valieron de nada. Por fin, se hizo justicia. Y pensar que en el Perú, un borracho mata a una persona y, si tiene 'vara', lo dejan libre.
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